8 de marzo de 2011

Antoinette: fighting ignorance since 1998

Today we are celebrating the International Women's Day.

millecollines team would like to dedicate this day to the women that inspired this project; Antoinette Mukakalisa.

BRIEF HISTORY OF ANTOINETTE

At the age of 16 she entered a convent in Kibungo, she was determined to fight to have access to a secondary education - inaccessible for the Tutsi ethnic group at that

moment (1969). She received training as a nun and attended sewing classes. At the age of 18 she left Rwanda and moved to Zaire, Kikur, the situation in her native country started to be difficult. She stayed in Zaire until the end of the genocide. When the situation in Rwanda stabilized she decided to return to her motherland and look for her family. Most of them were dead. It is then that she realizes the dimensions of the problems Rwanda had and would face. She starts working on possible solutions. A few years later Tujijurane is born.

“I fought hard to receive a proper education when I was young; I never accepted that Tutsi could not be educated in the same way as any other ethnic group. I worked very hard to become a professional dressmaker. I opened several workshops which I managed myself while I raised my children showing them that discipline with a lot of love is the only path. I stressed in the importance of education to be professional in a fast changing world. With my two children successfully working and an intense life behind of which I feel proud, I am ready to help others.

- Antoinette Mukakalisa

(words she shared with us while sitting in her living room in 2006, mille collines brand was just born.)

Her new life project was founding an association in 1998 that she named Tujijurane, which in the local language means; from hand to hand. It took off with a group of 20 women. By November 2006 the group had grown to 140 members. Antoinette is still today the president.

TUJIJURANE'S PHILOSOPHY

Tujijurane works in one of the poorest districts of Kigali, Kacyru-Kibaza. The aim is to offer quality training free or at the same price as public education.

The

women of the comm

unity were the first one to be

favoured

. Women that dreamed of having a job from

which they could make a living.

Starting by training the women lead to a clear need to open a nursery for their children's education, which were now alone at home since their mums had started working. That’s how Tujijurane’s nursery was born.

Tujijurane is today not only an association for women but an association training any poor person willing to fight ignorance.


Tujijurane has crossed Kigali’s borders, today they have some members that walk in every day from villages locared on the outskirts.

Each member contributes with

500 francs (1 dollar) each m

onth that goes to the association. Every Friday an assembly takes place where the work of all the week is registered, the expenses are updated and other maters are debated.



















































Africa Digna Foundation is collaborating with Tujijurane in supporting new projects the association is carrying out. If you would like to support Antoinette in her fight, please contact Africa Digna.

info@africadigna.org

2005. The moment co founder Inés met Antoinette in her first trip to Rwanda.

2006. Marc and Inés were founding mille collines project with the essential collaboration of Antoinette in the setup.





18 de enero de 2011

+'BOUT AFRIK: Mafia island, a virgin paradise. (Part I)


















































































































































"the virgin island; where the trees, the fish and the people can go wild."
Location: Mafia Island, Tanzania
Date: august 2010
By: MC press

22 de septiembre de 2010

MC STORE in Nairobi (Parte II)

No sé si fue Dios todopoderoso o el llavero herradura de Manolo pero de las tres opciones viables – J, W, V – dos de ellas nos dejaron entrar en la carrera.

W es un centro comercial bastante nuevo; modernérrimo y mega-urbano. Una vez dentro, puedes llegar a olvidar que estás en África. Nike, Converse y un extenso número de franquicias invaden los espacios. Entre franquicia y franquicia asoman tímidamente algunas tiendas “de autor” con una personal selección. El espacio por el íbamos a luchar estaba situado enfrente de un café en la planta 1 dedicada a moda. Perfecto. Nos sentamos con libretilla en mano y nos hicimos los detectives un rato. Apuntamos:

Número de personas que pasan por delante (hombres/mujeres).

Número de personas que podrían ser target mille collines.

Claro, la estampa desde fuera tiene telita. Dos individuos aseaditos sentados en el café sin mirarse uno al otro, apuntando cositas con la vista fija en la tienda de enfrente que para que engañarnos, tenía una selección muy triste y abarrotada de xamarretas made in china que por mucho que rebajaran no se podrían sacar de encima. Esto duró unas dos horas. Obviamente, algunos individuos que estaban tomando café felizmente nos miraban con curiosidad y con cara de no entender nada mientras especulaban sobre qué puñetas hacíamos allí.

El tráfico era escaso y el target casi inexistente. Donde un día estuvo Benetton ahora había unos cartones cubriendo todas las vitrinas. Un tanto desolador.

Por otro lado, management nos recibió con una amplia sonrisa y se mostró interesado por nuestra marca para ese local. Nos dejaron muy claro lo mucho que adoraban las franquicias y el hándicap que suponía que no lo fueramos. Nos pidieron una extensa lista de “cositas”:

Muestras del producto, estrategia de apertura de la primera tienda en Nairobi, estrategia de seguimiento y control. Pim pam.

OK. Seguimos concursando mientras ganamos tiempo para decidir si W es una opción para mille collines.

En contraposición, V es un centro comercial cálido y rústico. Tiene formato de pueblecito de veraneo; obra blanca, fuente, suelo de roca, puentes y un agradable “food court” en el centro que siempre está a rebosar de gente. Los fines de semana tocan música en directo y la selección de tiendas es más personal. Está localizado en uno de los dos barrios residenciales más importantes de Nairobi, nido para embajadas y oficinas de UN.








W








VM

5 de septiembre de 2010

+KIGALILIFE: una serie de despropósitos

Uno se cree que sabe hacer diving. Sobre todo cuando llega a un trozo de paraíso en medio de todo y de nada. Un individuo corpulento del lodge al que hemos bautizado de Carlos, equipado hasta las cejas sufre el síndrome del mono tema diving y no deja de comentar lo increíbles que son estos fondos y los perro-peces (*manadas que no se asustan del humano) que ha visto cada día. Muchas ganas. Ha pasado un año ¿y? esto es como lo de ir en bici, nunca se olvida.

Por el contrario, M no sabe hacer diving. Sí, ha bajado con una botella minúscula de O2 a comprobar que el ancla este bien colocada. Lo dicho, no sabe hacer diving.

En el lodge, M emocionado se apunta a un curso para sacarse el título open water. Sufi, el instructor, es un zanzibareño arisco y temperamental con quien la última alumna pasó tan mal trago que no creo que vuelva a sumergirse en su vida. M hace grandes migas con Sufi. Repito, un instructor bruto y con muy poca paciencia. Hacen la primera clase en la piscina – un clásico -mientras madre y yo lo miramos atónitas, el chaval está como en su casa. Pancho. Hace un sol de justicia ecuatoriana.

Aquella misma tarde salimos a inmersionarnos por primera vez desde que llegamos. Es decir justo después de pasar el día de precaución tras un vuelo. Mientras comemos, le contamos a M el par de trucos que un día nuestro instructor Pitu, un hombre agradable, que habla por los codos fuera y dentro del agua, paciente y cariñoso compartió con nosotras. Que si descomprime todo el rato, que si mueve la mandíbula, que si pega los brazos al cuerpo y unos largos etc’s. Yo ya estoy rozando mi actitud chula playas y piscinas frente a mi novio. El pobre es novato, madre y yo por el contrario sabemos hacer diving.

Bien, ya estamos en la barca. Enfundados en neopreno y con cara de felicianos. M sigue pancho. Madre y yo seguimos atónitas. Carlos por supuesto, también viene y se ha traído las barracudas de la conversación de la noche anterior + 5 capas de neopreno. Oh. ¿Hará frío o será un flipado? Nos decantamos por el flipado. El barco empieza a reducir motor, momento de colocarse los últimos artilugios del equipo; gafas con escupitajo incorporado –truco archiconocido por los experimentados divers-, escarpines, patos…

“Dónde están mis patos?” – nos dice M que ya no está tan pancho.

Sufi nos mira para ver si estamos todos listos y entonces se da cuenta de la catástrofe. Su alumno no tiene patos! El arisco y temperamental instructor empieza a perder la compostura y nos lanza así en general un par de miradas asesinas. Al rato se da cuenta de que es culpa de uno de sus ayudantes que se los dejó en la piscina, eso le cabrea más. Aún así, le dice a M que ahora que ya está aquí se meterá sin ellos. Lógico. Pitu habría hecho lo mismo.

M le dice que sí y se queda tan pancho, one more time. Madre y yo rescatamos los ojos de plato, bajar sin patos es una animalada! Nosotras lo sabemos porque sabemos hacer diving.

Nos colocamos todos en el borde del barco en posición de lanzamiento de espaldas cual saco de patatas y en uno de mis momentos de comprobación paranoica del funcionamiento correcto del regulador empieza a salir aire a chorro, acompañado de un ruido muy estresante. Empiezo a hacer movimientos estúpidos para ver si con un poco de suerte el ruido para. Aquí no para ni Dios. Sufi se acerca para arreglar el pequeño principio de drama. Todo en orden de nuevo.

“Nos tiramos a la de 3 todos juntos” – dice Sufi

“Todos a la vez??” – lo que se me abre es la boca, ya tengo los ojos achinados dentro de la máscara con escupitajo incorporado. Es una animalada! Pitu nunca lo permitiría.

“Nosotros nos tiraremos uno a uno” – dice madre con serenidad.

Poff. Poff. Poff. Ya flotamos en el agua. Sufi nos llama, al parecer al tirarnos uno a uno hemos perdido 3 minutos de su paciencia y el individuo ya está gesticulando en la bolla roja portable que ha decidido colocar a unos muchos metros de distancia. No pasa nada, somos divers, sabemos acercarnos a la bolla de espaldas con el mínimo esfuerzo. M por el contrario no es diver y no tiene patos! Empieza el pataleo exhaustivo de esta operación. Imaginaros el cuadro.

Sufi nos indica con la mano el momento de sumergirse. Vamos pallá.

Empezamos a bajar pero madre no consigue sumergirse. Decido ascender para comprobar que todo vaya bien con mi padi. Madre desciende muy despacio pero al poco se queda parada. El peso no es suficiente. Sufi está en el fondo agarrando a M que dentro del agua y sin patos es como un muñeco hinchable. Sufi nos llama con la mano, empieza a perder la paciencia de nuevo. Miro a madre y le digo que vaya con calma. Con tanto subir y bajar empieza el dolor de oídos. Sufi me mira y con un gesto brusco me indica que coja a madre y tire de ella hacia abajo. Como si fuera tan fácil. Conseguimos llegar al fondo pero mis oídos no están finos. Sufi quiere colocarle más peso a madre y para tener controlado a M le hace agarrarse a un pedrusco de coral. Al poco rato M se da cuenta de que es el coral el que está agarrado a él. Ahora es un muñeco hinchable sacudido por la marea con pedrusco en mano incorporado. Eso sí, sigue tratando de hacer de sus pies un motorcillo fueraborda. No hay éxito. Llegado este punto madre y yo ya vamos acojonadas con Sufi. Tiene peor mala leche dentro del agua que fuera si eso es posible. Sufi estresado decide coger a M por el brazo y arrastrarlo como un cebo mientras M respira que te respirarás va dándole al motorcillo para tratar de avanzar horizontal. Por mucho que le aconsejáramos durante la comida que pegara los brazos al cuerpo en este caso es imposible, necesitaba pies brazos y pelos de la cabeza para mantener el equilibrio. Madre intenta poner orden y mantener al “grupo” unido pero el pataleo de M es tan aparatoso que va dejando una estelilla que (a) no nos deja ver pescado alguno – creo que con el show se han ido todos por aletas aunque según cuente Carlos son como perros y (b) nos cuesta ver la distancia de prudencia y de cada 5 pataleos recibimos 1.

Evidentemente esta inmersión termina con la reserva de M. Con 30 minutos de motorcillo se ha pulido 150 de aire. Subimos.

Madre y yo tiritando. Resulta que Carlos no era un flipado, sus 5 capas nos habrían ido de perlas. Hay una segunda inmersión. Madre y yo decidimos no hacerla y esperar al día siguiente. Murphy aprieta pero no ahoga, es primo hermano de Dios todopoderosos. Sufi mira a M, “tú sí que entraras no?” M lo mira/nos mira y dice “vale”. Los patos de la madre pasan a M que por fin podrá experimentar lo que es hacer diving. M se recoloca el material. Sufi se mira sus pies, una, dos, tres veces con cara de no entender nada. El instructor balbucea mirando a M y le señala los pies con cara de malas pulgas. Llegado este punto la paranoia le invade y empieza a creer que este “gurpo” le ha tocado para poner a prueba sus capacidades. Ahora, todos estamos mirando los pies de M. Se ha puesto los escarpines al revés! Y que se puede esperar cuando una persona es lanzada a las profundidades marinas a patalear como un desgraciado. Uno pierde el oremus.

M y Sufi completan el segundo diving sin percances significativos y todos regresamos.

Aquel día nos quedó claro que quizá hacer diving no sea como ir en bici. El primer diving de la temporada depende de si pones un Sufi en tu vida.

Aún así, acabamos haciendo migas con él. El penúltimo día vimos una madre ballena con su cría de camino al punto de inmersión. Bajo el agua, manadas enromes de peces-perro de aquellos de los que Carlos hablaba non-stop, tiburones y arrecifes maravillosos de coral.

Frente a la fogata con cerveza en mano, Sufi nos confesó que M – que ya sabe hacer diving - era el alumno más aventajado que había tenido.






































3 de septiembre de 2010